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RMU

Revista Médica del Uruguay

ISSN: 1688-0390


Vol.25 - Nº 4 - Dic. 2009

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Historia de las heridas penetrantes de abdomen

RIZZI M
Rev Med Urug 2009; 25: 249-263
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Resumen

A lo largo de la historia la conducta habitual frente a las heridas penetrantes de abdomen fue la de no intervenirlas quirúrgicamente y, con suerte, algunos no morían. Los antiguos hindúes, que desarrollaron una asombrosa cirugía, intentaron con éxito cerrar las vísceras abdominales extruidas con decapitadas cabezas de hormigas gigantes, en un arte que pocos cientos de años después se perdió.

Celso, el gran romano del siglo I, nos ha dejado la minuciosa descripción de un tratamiento intervencionista y poco más sucedió hasta la Edad Media, cuando Roger de Salerno comenzó a suturar vísceras sobre un trozo de madera de saúco. Ugo Borgognoni, Lanfranco y Henri de Mondeville, con atrevidas suturas, llevaron la cirugía abdominal medieval hasta el cenit hacia fines del siglo XIV.

Más allá de algunas excepciones, operar en lugar de esperar debió aguardar a las operaciones pioneras de ?entre muchos? Lucien Baudens, Marion Sims, William Mac Cormac, Eugène Chauvel, Félix Léjars y de un cometa en el cielo siberiano, la cirujana y princesa rusa Vera Gedroits.

La Gran Guerra terminó con las discusiones y, a partir de 1915, explorar fue la consigna en todas las heridas penetrantes de abdomen.

En Uruguay, la tesis de Justo Duarte sobre el tema nos ilustra acerca del conservadurismo imperante en el país hasta por lo menos 1892. Siete años después, Luis Pedro Lenguas, Alfredo Navarro y Gerardo Arrizabalaga se pronunciaron ya definitivamente a favor de operar.

Manuel B. Nieto, José Iraola, Domingo Prat, Eduardo Blanco Acevedo y Velarde Pérez Fontana, a comienzos del siglo XX, fueron algunas de las sobresalientes figuras quirúrgicas de la nueva generación, que, con trabajo y genio, sentaron las bases de la moderna cirugía abdominal de urgencia en Uruguay.

A partir del trabajo pionero de Gerald Shaftan, publicado en 1960, comenzó a nivel del mundo científico, nuestro país incluido, una política de selección de pacientes, sobre todo los heridos de arma blanca, dejándose de lado la laparotomía sistemática. En las heridas penetrantes por arma de fuego el tema no está resuelto y aún no existe un consenso académico sobre esta materia.