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RMU

Revista Médica del Uruguay

ISSN: 1688-0390


Vol.27 - Nº 3 - Set. 2011

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La iluminación del campo operatorio en cirugía general

CRESTANELLO FA
Rev Med Urug 2011; 27: 175-186
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Resumen

Hacia 1880, la cirugía conquistó las regiones profundas del cuerpo, surgiendo el problema de cómo iluminarlas. Las salas de operaciones se reubicaron donde recibieran más luz solar, se las dotó de ventanas, claraboyas y de fuentes de luz artificial, pero nada de eso resultó en una solución.

En 1919, Louis Verain diseñó una lámpara eléctrica que proyectaba un haz de luz homogénea, intensa y de sombras atenuadas, que denominó scialítica. Por 60 años fue el paradigma de la iluminación en cirugía e influyó en cambios del diseño hospitalario. Pese a que en 1806, Bozzini, proyectando luz de velas, había iniciado la endoscopía, a que en 1875 Nitze había diseñado un cistoscopio con luz propia, y a que desde 1910 internistas y gastroenterólogos introducían endoscopios en las cavidades serosas con fines diagnósticos, hubo que esperar hasta la década de 1960 para que Kurt Semm se interesara en estos avances, los aplicara a la ginecología y les agregara posibilidades terapéuticas, y hasta 1980 para que se extendieran a gran parte de la cirugía, convirtiéndola en cirugía mínimamente invasiva. Hoy día, ésta emplea instrumentos que asocian modernas tecnologías de iluminación (fuentes externas de luz fría y haces de fibras ópticas que la conducen), y de visión indirecta (lentes varilla asociados a microcámaras de video con dispositivos de carga acoplada o CCD), que permiten iluminar y visualizar el campo operatorio en forma mucho más clara que con las clásicas laparotomías.