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RMU

Revista Médica del Uruguay

ISSN: 1688-0390


Vol.27 - Nº 4 - Dic. 2011

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Historia del estribo en el Río de la Plata hasta mediados del siglo XX

RIZZI M
Rev Med Urug 2011; 27: 272-284
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Resumen

El estribo, último descubrimiento óseo, fue hallado en forma accidental por Philippi Ingrassia en 1546. Constancius Varolio, en 1531, describió por primera vez el músculo del estribo.

Antonio María Valsalva encontró la anquilosis estapedio vestibular en la necropsia de un sordo profundo en 1704 y asimismo hizo mención a los líquidos laberínticos.

A mediados del siglo XIX, Joseph Toynbee realizó estudios microscópicos sobre 2.000 temporales y describió con precisión la enfermedad que años después Adam Politzer llamaría otosclerosis. Este mismo autor y casi todos los grandes otólogos de fines del siglo XIX procedieron a continuación a condenar las operaciones sobre el estribo, léase las movilizaciones de Ernest Mach y Johannes Kessel y la estapedectomía de Frederick Jack. En el siglo XX, la perseverancia de Maurice Sourdille, alumno de los suecos Gunnar Holmgren y Carl Olof Nylen, creadores de la microscopía otológica, llevó la fenestración a algunos éxitos luego de más de diez años de esfuerzos.

A continuación y muy rápidamente, Julius Lempert y George Shambaugh modificaron la técnica e impulsaron la apertura laberíntica en un solo tiempo, con mejores resultados.

Samuel Rosen, de Nueva York, redescubrió la movilización en 1952 y cuatro años después John Shea, de Memphis, Tennessee, hizo lo mismo con la estapedectomía.

En el Río de la Plata, la primera mención académica sobre el tema osicular correspondió a Pedro Belou, que a lo largo de 20 años de penosas disecciones (1912-1931) publicó finalmente un excelente Atlas de anatomía del oído.

Martín Castro Escalada también debe ser recordado por su tesis primacial de 1914 acerca del desarrollo del aparato auditivo en los mamíferos.

Por último, dos grandes latinoamericanos, Mario Rius de Uruguay y Juan Manuel Tato de Argentina, enseñaron en esta región del mundo los estudios anatómicos y desarrollaron las destrezas quirúrgicas que llevaron a la Escuela Otológica Rioplatense a su actual nivel de excelencia.